
Las instantáneas del sábado, en el Quilmes Rock 2008, eran prometedoras. Tocaba Las Pelotas por ¿última vez?, Los Piojos presentaba su último disco a nivel masivo en Capital, Ratones Paranoicos re-estrenaba bajista en la misma ciudad... Prometían y cumplieron. Sobre todo, gracias a los altos conciertos.
Lo primero es una sorpresa durante el show de Ratones. Ante una banda más sólida con la vuelta de Pablo Memi (bajista de la primera guardia), un extraño se tapa la cabeza y sube al escenario: Charly García que, además de burlarse del conflicto policial reciente, se compenetra con su mejor causa: la música.
Es pasada la mitad del show, cuando se hacen el set García: Cerca de la revolución, Influencia (la notable versión de Influenza, de Todd Rundgren) y No importa (del inédito Kill Gil).
Es obvio que el músico, vestido con un simpático mallín negro, tipo catsuit, tiene ganas de seguir. Y se queda también para los temas finales de Ratones.
Después, llega el capítulo Pelotas. Ante un inminente alejamiento de Alejandro Sokol ("El Bocha no se va", es el reclamo popular), el grupo no da pistas, excepto por la remera que se pone el cantante muy cerca del final que dice, de manera emblemática, "simplemente gracias".
La imaginación y el morbo suelen tergiversar o agrandar cualquier apreciación. Quizás por eso, el gesto de un Sokol entristecido, asistiendo en corbata a su propia despedida. O quizás, no. Como sea: nada interfiere en calidad y la banda brilla con sus clásicos: Día Feliz, Capitán América, Esperando el Milagro..., Bombachitas rosas. Con un plus. Para cerrar, sube un antiguo compañero: Roberto Pettinato toca el saxo en Sin hilo y repite con Debedé (Sumo).
Cohesión y Coherencia. Minutos después, en el turno de Los Piojos, Andrés Ciro suma al primer tema los mismos versos de Debedé. Como en aquellas dos noches en el Luna Park, a fines del año pasado, los de Palomar aprovechan ahora para presentar algunos temas del más reciente Civilización mezclados con sus hits de siempre.
Así el show, del funk febril (Manjar) a la guitarra acústica + riffs distorsionados (Unbekannt), de los arpegios desilusionados (Difícil) a otra lírica del desamor (la bella Pacífico, donde "toda la luna cabe en mí", como en las "noches tragadas" de Tristán Tzara). Y, por supuesto: rock & roll y ritmos rioplatenses. Porque antes del fin, en Verano del '92, también hay invitado realmente especial: Daniel Buira y su banda La Chilinga.
El baterista se queda después para Genius y Cruel, temas de la primera etapa cuando él todavía estaba en Los Piojos. Y participa de la constante de la fecha, en la mejor fórmula posible: celebración & música.Clarin

















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